miércoles, 27 de marzo de 2019

La evidente aporofobia de Marta Bosquet, presidenta de la Junta de Andalucía

 
 
 
La presidenta del Parlamento Andaluz, Marta Bosquet, de Ciudadanos, no ha hecho más que repetir lo que dijo su líderillo en la comunidad, Juan Marín. Es la presidenta del Parlamento de una comunidad que ha sumado 500.000 pobres más en tan solo una década. 
 
Pese a que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia cifran en 90.000 millones de euros el dinero que nos cuesta a los españoles la corrupción, y que está demostrado por los juzgados que los corruptos en España han sido mayoritariamente de guante blanco, la presidenta del Parlamento Andaluz, Marta Bosquet, de Ciudadanos, ha defendido sueldos más altos para consejeros y altos cargos, lo que “impediría que se produjeran casos de corrupción”.
 
Afirmación sin ningún tipo de rigor científico que esconde detrás una evidente aporofobia, asociando el delito a personas sin un gran sueldo y un comportamiento ejemplar a los que gocen de ceros al final de su cuenta corriente. Es decir, los ricos son buenos y los pobres son malos. Delinquir no es ya una cuestión moral o educacional o del entorno, sino que va asociado al estrato socioeconómico.

Pese a que en España son los pobres y las clases medias los que han sufrido las consecuencias de la crisis que se originó fundamentalmente con la actuación fraudulenta de bancos, políticos, lobbies y especuladores, la receta que propone la presidenta de la cámara es subir los sueldos de asesores y altos cargos. Pese a que el sueldo de un alto cargo en Andalucía supera los 3.000 euros y eso dobla un sueldo medio andaluz (1.469 euros), sin contar pluses ni dietas asociados, a Marta Bosquet le parece que subir más aún esos sueldos sería una solución contra la corrupción, porque si tienes menos dinero en tu cuenta corriente, robarás más.

Clasismo en estado puro que  solo contribuye a normalizar que, desde las instituciones, se promueva que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres más pobres, además de salvaguardar a unos pocos y señalar a los pobres.