sábado, 20 de agosto de 2016

LXXIX Aniversario del nacimiento de "Mujeres Libres"



El 20 de agosto de hace 79 años se constituyó la Federación Nacional de Mujeres Libres en el marco de la I Conferencia Nacional de Mujeres Libres, celebrada en Valencia los días 20, 21 y 22 de agosto de 1937. Mujeres Libres fue anarquista, libertaria y emancipadora, fue el germen de un movimiento que llegó a tener 20.000 afiliadas.

A pesar de la igualdad de género que proponía la CNT desde sus orígenes, muchas de las mujeres que militaban en el movimiento pensaron que era necesario que hubiera una organización específica para desarrollar plenamente sus capacidades y su lucha política. Como fruto de estas inquietudes comienzan a organizarse y a surgir grupos. En 1934 se crea en Barcelona el Grupo Cultural Femenino que junto con el grupo redactor de la revista Mujeres Libres (periódico) de Madrid en el que participan Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada Guillén y Amparo Poch y Gascón, será el embrión de la futura organización.
 
20 de agosto de 1937, Valencia. Congreso Nacional de  Mujeres Libres. 
 
En esta primera Conferencia de la organización anarcofeminista asistieron delegaciones de Barcelona en nombre de 28 grupos catalanes; Aragón en nombre de dos grupos; Lleida, que representa a siete grupos; Guadalajara, que representa a 25 agrupaciones, así como las delegaciones de los grupos de Utiel, Horcha, Girona, Sadurní d ' Anoia, Alcoy, Yebra, Igualada, Mondéjar, Elda, Alginet y Almería. 
 
En este Congreso van a estructurar las reglas finales de la organización, divididos en grupos locales, provinciales y regionales con sus posteriores comités provinciales y regionales. A nivel estatal se acordó el establecimiento de un Comité Nacional y un Subcomité para facilitar la tarea del primero. Este Subcomité se estableció en seis diferentes secretarías: Secretaría General, de Organización, Política, Economía y trabajo, Propaganda, cultura y prensa  y finalmente, Asistencia Social. 
 
En este Congreso, la Federación Nacional de Mujeres Libres, establece definitivamente la base de la organización. La Conferencia afirmó el principio de la independencia y la autogestión de los diversos grupos en el establecimiento de que los grupos se podrían federar entre ellos a nivel local, provincial, regional y nacional. El objetivo inicial de Mujeres Libre es la emancipación de las mujeres y su absorción por el movimiento libertario. La organización consideraba como su principal objetivo la liberación de las mujeres y en particular de la mujer trabajadora, de la triple esclavitud sufrida por ellas: la esclavitud de la ignorancia, la esclavitud como trabajadoras y la esclavitud como mujer. 
 
Al mismo tiempo, durante la guerra, la organización asume la tarea de la incorporación de las mujeres a la producción. La Federación Nacional de Mujeres Libres editó su publicación propia, dando voz a las actividades de la Federación Nacional de Mujeres Libres y también el proyecto de formar una Confederación Internacional de grupos de Mujeres Libres que recibió el apoyo de un buen número de simpatizantes y grupos extranjeros. 
 

Lo especifico en las ideas de Mujeres Libres

El feminismo hispano anterior al nacimiento de MM. LL. era un movimiento que expresaba visiones y objetivos de clase media, con énfasis en el logro paulatino de los derechos políticos, ocupándose poco o nada de la discriminación social, educativa y cultural que padecían las españolas obreras y campesinas. 
 
La aparición de este colectivo libertario marca una ruptura con esas limitadas experiencias previas, así como con el esfuerzo paralelo en el tiempo de comunistas, socialistas y fascistas de crear las secciones femeninas de los respectivos partidos, concebidas como correas de transmisión para llevar consignas y ordenes políticas a un sector que en lo esencial debía someterse a la dirección partidista (integrada siempre por varones, si acaso con alguna mujer que aceptara esa dominación de género).A pesar del apoyo orgánico y la afluencia de activistas provenientes de las otras instancias del movimiento libertario (CNT, Federación Anarquista Ibérica —FAI—, Juventudes Libertarias, los Ateneos), desde el principio Mujeres Libres insistió en funcionar de modo autónomo, sin subordinarse a ninguna de las estructuras previamente existentes, pues se consideraba que la organización femenina separada permitiría una acción más eficaz en los temas que particularmente concernían a la mujer, ya que sólo con la acción femenina autogestionada se podría adquirir la confianza y capacidad para participar como iguales a los hombres en la tarea de construir un mundo mejor. 
 
Esto se explicaba así en la revista Mujeres libres: «No luchamos contra los hombres, No pretendemos sustituir el dominio masculino por el femenino. Es necesario trabajar y luchar juntos pues sino nunca tendremos la revolución social. Pero necesitamos nuestra propia organización para luchar por nosotras mismas». MM. LL. compartía sin duda la estrategia anarcosindicalista de lucha de clases y la visión comunista libertaria de la CNT y la FAI, pero entendía que en ese marco cabía desarrollar sus objetivos organizacionales específicos, resumidos en dos consignas: CAPACITACIÓN y CAPTACIÓN. 
 
Lo primero se refería al trabajo educativo, para ayudar a las mujeres obreras y campesinas a superar las enormes carencias de instrucción formal que padecían, lo cual era condición básica para acceder a lo segundo, pues las mujeres que se superaban a través de la educación podrían incorporarse y participar activamente en ese proceso de transformación social profunda impulsado por el movimiento libertario español en las áreas donde tenía predominio (particularmente en Cataluña y Aragón). 
 
Como propuestas para modificar a corto plazo la situación femenina en España, los esfuerzos más insistentes de la Agrupación apuntaron a lo siguiente:
 
Sobre el trabajo: La participación de la mujer era indispensable, porque en ello se fundaba la independencia económica femenina. Por las urgencias de la guerra civil se aceptó que las mujeres trabajaran en las fábricas, pero MM. LL. no quería simplemente esa función de emergencia, pues propugnaba un derecho definitivo al trabajo. Además pedían comedores populares, guarderías, y que las faenas hogareñas fuesen compartidas. 
 
Relaciones de pareja: Este aspecto lo vinculaban con la independencia económica, pues sin ésta no es posible construir una relación basada en la libertad. También repudiaban el control y sanción institucional (estatal o eclesiástico) sobre las uniones. 
 
Prostitución : Sobre este tema hicieron proposiciones originales. Estaban en su contra pero a favor de las prostitutas. Decían que no se podía acabar con la explotación sexual sólo con medidas policiales, pues ello supondría dejar sin trabajo a muchas mujeres. Plantearon que inicialmente debía existir una prostitución liberatoria, con exámenes y tratamientos médico-sicológicos, orientación y capacitación en trabajos sustitutos, ayuda moral y económica, que progresivamente llevasen a la desaparición de este «oficio». Educación de l@s niñ@s: siendo un asunto al que prestaron la mayor atención, sostenían que en las escuelas capitalistas se adquiría una mentalidad burguesa, por lo que era esencial que todos los involucrados diesen un giro total al proceso educativo, potenciando una escuela para la libertad a la que asistiesen juntos niñas y niños, iniciativa radical para la época en España. 
 
Familia: Criticaban su autoritarismo, jerarquización y el poder paternal. En su opinión, la mujer y l@s hij@s carecían de todo derecho a expresarse dentro de la familia tradicional y el sistema capitalista utiliza esta institución para favorecer la propiedad privada, de modo que la estructura familiar debía transformarse radicalmente en términos de igualdad, libertad y solidaridad. 
 
 
Es necesario apuntar que las ideas y la existencia misma de Mujeres Libres enfrentaron resistencias incluso dentro del ámbito libertario, donde a pesar de brindarse apoyo económico, locales de funcionamiento y espacio en la prensa ácrata, no se quiso reconocer a la Agrupación como un organismo igual a las otras ramas del movimiento libertario (CNT, FAI y Juventudes). 
 
Ciertamente tal resistencia a reconocer la especificidad y necesidad de autonomía en la lucha femenina puede interpretarse como una muestra de la opresiva tradición del dominio de género, presente con todo su peso en la España de entonces, que llevaba a un grueso sector del anarquismo ibérico a ver la lucha de Mujeres Libres con condescendencia pero como algo secundario. Ni que decir, que fuera del ámbito ácrata, eran vistas como la expresión más acabada y pintoresca de la «locura anarquista», infamia que luego se usaría para justificar un desdén que para algunos sigue vigente aún...