miércoles, 25 de julio de 2018

El "sindicato" colaboracionista CCOO, no se plantea la derogación de la reforma laboral. (está claro que UGT, tampoco)



El "camarada" Unai Sordo, como buen heredero de Toxo, ha advertido que el "sindicato" colaboracionista CCOO al cual él se encuentra al frente, no se plantea la derogación de la reforma laboral, sino sólo “modificar aspectos” de la misma.
 
Tras el vergonzoso el acuerdo salarial rubricado  por patronal, gobierno y los "sindicatos" vendeobreros de CCOO y UGT,  pacto que "recomendaba" una subida salarial del 2% más un 1% sujeto a variables, era, de hecho, un acuerdo de moderación salarial. Un ataque más hacia los intereses de la clase trabajadora.

La inflación se estima este año en más del 1,6%, pero es de todos conocido que las estimaciones oficiales tienden siempre a minusvalorar el costo real de la cesta familiar. Además, los salarios ya llevan años estancados. Pero, sobre todo, el acuerdo es completamente engañoso, ya que no conlleva ninguna obligación práctica y gracias a la reforma laboral del ya ex-presidente Mariano Rajoy, las empresas pueden soslayar y convertir en papel mojado de múltiples maneras.

En definitiva, hay un "acuerdo social" en el que la patronal y los líderillos de CCOO y UGT se dan la mano con el objetivo de favorecer un clima de paz social. Los "sindicatos" amarillos ejercen de nuevo su verdadera función: el apuntalamiento del nuevo gobierno, el del "socialista -progre" de Pedro Sánchez.
 
No va a haber derogación de la reforma laboral
 
Para llegar a La Moncloa, como todos los políticos de todo color e ideario, Pedro Sánchez desplegó todo un abanico de promesas. Entre ellas la innegociable derogación de la reforma laboral. Sin embargo, desde su llegada a la presidencia del gobierno poco más se ha sabido del tema. Los dirigentes del PSOE, al ser interrogados al respecto, se debaten entre el silencio y la búsqueda de un supuesto "consenso" que nunca acaba de llegar. Tal es la posición de Magdalena Valerio, la nueva ministra de trabajo “socialista”, de Unai Sordo de la reformista CCOO y de José Mº Alvarez, de la chiquilicuatrera UGT.
 
Las exigencias de CCOO y UGT a la antigua ministra Fátima Báñez del Partido Popular, en pos de la derogación de la reforma laboral, siempre fue de cara  a la galería, ahora las "exigencias de los "sindicatos" amigos del Poder han vuelto a caer. La derogación de la reforma laboral ya no es negociable.

En una entrevista a El Diario Vasco, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, remarca que se trata sobre todo de "abrir la discusión, no buscar efectismos y no dar patadas a seguir", refiriéndose las pensiones, íntimamente ligada a la reforma laboral. Por otro lado, se muestra favorable a "modificar los aspectos esenciales de la reforma laboral de 2012 y de la reforma de las pensiones de 2013", reconociendo acerca de las intenciones del nuevo gobierno "socialista" en esta materia que “mientras no haya nada sobre la mesa es difícil hacer juicios de valor".
 
Traduciendo a Unai Sordo, obtenemos el pensamiento de sus compinches de UGT, que no va a ser otro que una nueva claudicación. El "nuevo gobierno" del PSOE nunca va a derogar motu propio la reforma laboral del Partido Popular, que tan positivo impacto ha tenido en la cuenta de resultado de los libros de contabilidad del gran capital, como antes lo tuvieron las "reformas laborales socialistas".

Los "sindicatos" colaboracionistas comienzan a preparar el terreno para volver a vender a la clase trabajadora por un plato de lentejas, sin siquiera amagar con un llamado a la lucha, cuando ni ellos mismos son capaces de recordar la fecha de la última Huelga General.