Comienza un nuevo Reich.... estoooo.... una nueva era, la era del....
PANZER-MÓVIL MARK-IV
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Nacida en el año 1916 en la localidad murciana de Mazarrón ( España ), en el seno de una familia obrera. En el otoñó de 1918, a la ya grave situación que atravesaba la clase trabajadora murciana, vino a sumarse una terrible epidemia de gripe. El día 15 de octubre de 1918 fallecía en su domicilio de la calle Argüelles,de Mazarrón, a los treinta años de edad, Francisco Romera Rodríguez, padre de Julia, a consecuencia de una neumonía gripal.
Así transcurrieron tres años hasta que finalmente en 1921, ante la pérdida de empleo por parte de varios miembros de la familia Romera-Rodríguez, ésta decidió emigrar a Santa Coloma, Cataluña, donde ya vivía desde hacía dos años una tía de Julia, llamada Mariana Romera Rodríguez, junto con su esposo Diego Berruezo Clemente y sus hijos. Así, se instalaron primero en la calle Ciudadela Alta. Posteriormente, habitaron una casa en el número 36 de la plaza de la Constitución. La Santa Coloma que conoció Julia a su llegada fue la de un pequeño pueblo, eminentemente agrícola, con una población que no alcanzaba todavía la cifra de 3.000 habitantes, pero que debido a la ola migratoria murciana de ese primer tercio de siglo en sólo diez años su población se situaría en torno a los 13.000 habitantes.
En 1930, Julia trabajó en la empresa "Pañolerías Baró". Con la llegada del regimen repúblicano burgués en 1931 comenzó a militar en la Confederación Nacional del Trabajo, y a partir de 1934 en las Juventudes Libertarias. Cuando estalló la Revolución de 1936 fue nombrada secretaria general de las JJ. LL. de Santa Coloma, cargo que compaginó durante la guerra con el de tesorera teniendo su participación más destacada cuando se alistó voluntariamente a la Columna Ortiz. También se responsabilizó del periódico "Aurora Libre".
Algunos meses después de la toma de Santa Coloma, el 27 de enero de 1939, por el Cuerpo del Ejército Marroquí franquista, fué detenida por su militancia en las Juventudes libertarias y en la Unión de Juventudes Antifascistas. El 2 de junio de ese año fue trasladada al Teatro Cervantes de Badalona que había sido habilitado como cárcel de mujeres.Este traslado se produjo para que la detenida prestara declaración ante el juez militar de esa localidad, acto que no tuvo lugar oficialmente hasta el día 31 de octubre del mismo año, según consta en el Sumario.
Hasta el Consejo de Guerra Sumarísimo y de Urgencia que tuvo lugar en el Palacio de Justicia de Barcelona el 2 de enero de 1940 estuvo encerrada en la cárcel de mujeres de Les Corts. La petición fiscal para Julia era de pena de muerte, siendo condenada por el Tribunal Militar a reclusión perpetua. La sentencia pronunciada el mismo día del juicio fue ratificada y declarada Firme y ejecutoria por el auditor de Guerra el día 7 de marzo de 1940.
A finales del verano de 1941, el médico de la prisión de Les Corts, tras varios procesos febriles, le detectó tuberculosis, enfermedad que se vió agravada por las continuas palizas a las que se vio sometida. Julia Romera Yañez murió a las 22 horas del 6 de septiembre de 1941 , después de haber rechazado los "auxilios espirituales", en la enfermería de la cárcel de mujeres de Les Corts de Barcelona.



Indomables Lucía Sánchez Saornil
Con un profundo desgarramiento interior comprobamos la pérdida material de la guerra española. Sólo los que hemos vivido día tras día, hora tras hora la edificación de aquél mundo asombroso, parido el 19 de Julio, sabemos bien todo lo que se pierde al perderla.
¡Cuántas veces hemos creído que avanzabamos despacio, que nos atascábamos en errores contumaces, que retrocedíamos...! ¡Y qué terrible empujón hacia adelante habíamos dado, sin embargo! Cierto que hubo errores y titubeos, cierto que no se consumó el impulso inicial; pero qué gran puerta se había abierto a la libertad del mundo! Y lo constatamos ahora, al respirar nuevamente el aire mefitico de un Estado capitalista.
Habíamos creado nuevas interpretaciones del derecho, más cerca, más de acuerdo al derecho natural. En plena guerra, acosados por fuerzas numéricas muy superiores, en el lógico desasosiego de una resistencia improvisada cada día, contra un enemigo ferozmente sabio y asistido de todos los medios de ataque imaginables se iban perfilando reformas y ensayos sociales que, siguiendo el curso natural de la evolución, en el juego pacífico de reacciones sociales, hubieran necesitado, tal vez, cien años para producirse. Así las colectividades campesinas de Aragón y Andalucía, algunas colectividades obreras de Cataluña y la obra, menos conocida, del campesinado de Castilla la Nueva.
Se ha dicho, alguna vez, por los doctores en suficiencia de todos los climas, que nuestros ensayos eran balbuceos ingenuos y primitivos. No queremos quitarles toda la razón porque, al fin y al cabo, todo el movimiento español, toda la guerra española no ha sido sino la reacción del hombre, en su más exacto sentido de ente consciente, contra las interpretaciones jurídicas que convertían la vida social en una serie de movimientos mecánicos, sin otro objeto que servir los intereses de unos cuantos privilegiados, y, para vencer, era forzoso que volviéramos los ojos a las raíces primitivas de las cosas. Para esto se precisaba cierta ingenua fe que nos limpiara de nuestra falsa y vieja sabiduría, sin lo cual estábamos expuestos a seguir cultivando con distintos nombres los errores y torpezas que abominábamos.
Sin esta fe ingenua, sin este cándido primitivismo de que nos han acusado los economistas empollones de la burguesía no hubiéramos conseguido la serie de magníficos ensayos que ha llevado a cabo la revolución española, y que, aunque perdida la guerra, quedarán grabados en la historia para aprovechamiento de esos mismos economistas.
Al hablar de nuestros ensayos hemos pensado en otro tipo de detractores de nuestro movimiento, los "humanitanstas", a los que hemos oído decir multitud de veces que, para "ensayos" eran demasiado costosos en sangre y dolor. Pero entonces olvidaban que la humanidad no ha hecho más que ensayos a través de los siglos y que si se fueran a pensar los ríos de dolor que cada ensayo ha traído consigo, éstos, nuestros, aparecerían tan sólo como una inocente espectacularidad. Ensayos que han durado siglos y cuyas víctimas no se pueden calcular; ensayos que han consumido de hambre y miseria generaciones y generaciones; ensayos que han rebajado la condición humana de millones de seres y que no abrieron, en cambio, ningún camino nuevo a la humanidad.
Hoy, toda crítica enconada de otros días que raía nuestros talones cuando rebasábamos en muchos codos su nivel, ladra desaforadamente esmaltando de injurias sus ladridos. A la justicia que hicimos hartos de injusticias legalizadas la llaman "crimen"; a nuestros esfuerzos por ajustar el derecho a las necesidades de equilibrio de la convivencia social les llaman "robo"; al instinto de defensa de un pueblo atacado con brutal ferocidad le llaman "terror organizado".
Injuria tras injuria se pretende enterrarnos en un aluvión de cieno que retrata a la perfección la catadura moral de nuestros detractores. No nos inmutamos. Con todos sus errores estamos satisfechos de lo que hicimos, y lo proclamamos a todos los vientos; a los de Francia y a los de todo el mundo. Por muy derrotados que estemos no nos consideramos vencidos; y desde nuestra miseria física aun podemos mirar con desprecio la miseria moral de un ultraderechismo que ni siquiera conoce la elegancia del gesto y pretende hacer de nuestra derrota el muladar propicio donde regodear sus pezuñas y su geta de puerco.
No nos importa. El antifascismo español siente la dignidad de su misión; sabe que ha realizado una obra; que ha escrito en la historia, para ejemplo del mundo, una página cuya profunda y luminosa huella no pueden borrar los inmundos escupitajos de la chusma fascista.
Indomables, Lucía Sánchez Saornil
S.I.A. n° 17, 09 de marzo de 1939



Los empleados de las empresas afectadas por un Expediente de Regulación de Empleo pagan por los servicios de asesoría jurídica del "sindicato" una cantidad fija que oscila entre los 100 y los 400 euros.
