miércoles, 12 de diciembre de 2018

Interior investiga a dos carceleros por dar una paliza a un recluso



Instituciones Penitenciarias remite a un juzgado de Betanzos las imágenes grabadas por las cámaras de la cárcel de Teixeiro del suceso
El Ministerio del Interior ha remitido a un juzgado de Betanzos (A Coruña) las conclusiones de una investigación abierta el pasado octubre a dos carceleros de la prisión de Teixeiro por la utilización “desmedida” de la violencia con un interno. La documentación enviada incluye un vídeo grabado por las cámaras de la prisión en el que se observa a los dos carceleros golpear con una porra al recluso en las piernas y el cuello sin motivo aparente. Instituciones Penitenciarias ha confirmado la existencia de la investigación interna.

El suceso se produjo sobre las 10.45 del pasado 10 de octubre en la primera planta del módulo 13 de la prisión coruñesa cuando solo quedaba en su celda H. B. B., un recluso al que la dirección del centro tiene clasificado en primer grado penitenciario. Según detallan fuentes penitenciarias, a esa hora cinco carceleros acudieron al módulo para practicar el cacheo del recluso y el registro de la celda que se realiza diariamente a este tipo de internos antes de que salgan al patio.

En las imágenes ahora enviadas por Instituciones Penitenciarias a la titular del Juzgado de Instrucción 4 de Betanzos, Emma Mourenza, se observa como el recluso sale de su celda y se deja cachear sin ofrecer resistencia. Incluso, cómo deja en el suelo un objeto que lleva en la mano y entrega el abrigo que porta para, a continuación descalzarse, quitarse los calcetines y mostrar las plantas de los pies a instancias de los carceleros, que en todo momento lo rodean. Una vez terminado el cacheo, el recluso se traslada a la pared del módulo situada justo enfrente de su celda para, como señala el protocolo de seguridad, que pueda observar el registro de la misma.

En ese momento comienza el incidente. Las fuentes consultadas aseguran que en ese instante el recluso está rodeado por cuatro carceleros y que el que se sitúa frente a él coloca la defensa de goma que porta en el pecho del interno. Comienza así a dar a H. B. reiterados golpes en el pecho, mientras otro, que se ha situado en el costado derecho del interno, hace movimientos que parecen indicar que también lo golpea. Instantes después, el primer carcelero golpea al recluso con fuerza dos veces en las piernas con la defensa de goma a la altura de las rodillas. Según se justificó después ante sus superiores, lo hizo para que el interno se arrodillase ya que aseguraba que le había visto hacer un movimiento “raro” y que portaba un objeto en la mano.
 
Golpe en el cuello

En los segundos siguientes, el recluso intenta protegerse y, al girarse, es de nuevo golpeado violentamente por el mismo carcelero con la defensa, en este caso en el cuello. A continuación, H. B. consigue zafarse del cerco al que le someten los vigilantes y se refugia en el fondo del módulo. Una vez allí, repele los intentos de los guardianes de acercarse para reducirle y de un puñetazo derriba a uno de ellos. Tras unos minutos en el que se cruzan golpes y patadas, los cinco carceleros abandonan el módulo para avisar de los sucedido y dejan al preso solo. Las fuentes consultadas añaden que durante el resto de la grabación se observa al interno caminar arriba y abajo hasta que, pasados unos minutos, abandona sin incidentes el lugar tras dialogar con un jefe de servicio de la prisión.

Aquel día, los carceleros elevaron a la dirección del centro, al menos, cuatro partes sobre H. B. En el primero, recogieron su versión de lo ocurrido durante el cacheo. En él se aseguraba que el interno había mostrado una “actitud hostil” y que le golpearon después de que, al negarse a mostrar el objeto que llevaba en la mano, utilizaron “la fuerza física mínima imprescindible”. En el segundo parte, de las 12.05, los guardianess afirman que el recluso, una vez de vuelta a su celda, había presumido de haber “pegado puñetazos a tres guardias” y de que iba a denunciar que le habían agredido “para que los expedienten”. En el siguiente, cuarenta minutos más tarde, reseñaron que el recluso había roto varios enseres de su celda.

En el último, de las 13.40, los carceleros dejaron constancia de que durante el reparto de comida amenazó al guardián que lo realizaba con matarle. Fuentes "sindicales", aseguran que H. B. es un preso conflictivo que acumula numerosos partes en los últimos meses en los que se le acusa de ser “un ejemplo realmente nocivo” para otros internos y de crear “conflictos” de manera reiterada.